En la página 6, sección religiosa cuenta:
En la mañana de ayer, jueves, se celebraron en el templo parroquial de San Pelayo de Olloniego solemnes honras fúnebres y sufragios por las almas de los mártires de la revolución, reverendo don Joaquín del Valle, cura párroco de Olloniego y don Emilio Valenciano, ilustre abogado y veterano carlista, que en paz descansen, alevosamente asesinados en la noche del 10 del fatídico octubre.
De todas partes de la provincia acudieron personalidades y clero al templo de San Pelayo, que se vío lleno de fieles.
Oficio el virtuoso cura de Olloniego don José González. Presidió el duelo eclesiástico don Eugenio Menéndez Cárcaba, párroco de Agüeria, acompañado de don Vidal Antonio Heredia, párroco de Colloto y don Pedro Tortala Valenciano, próximo pariente del difunto y párroco de Cuenya.
Entre las personalidades que formaban los duelos civiles, recordamos al digno juez de Oviedo señor Llanes Alonso, con su secretario judicial don Luis Valdés; a los deudos del señor Valenciano, don Ramón Diaz Izquierdo, procurador, de Oviedo; don Aurelio Ramos y don Manuel Suárez.
Formaban un duelo de amigos don Cipriano R. Monta, de Oviedo, jefe regional tradicionalista, acompañado de los tradicionalistas don Francisco Rodríguez, de Oviedo; don Severino Cadaviec, de Gijón, concejal y delegado regional de Juventudes, y don Rufino Menéndez, también concejal, representando a Gijón.
Descansen en paz los venerables mártires, gloria del clero y del tradicionalismo asturianos.
octubre 20, 2007 a las 7:27 pm
antes y despues fueron cientos los «martires» Y ni siquiera tuvieron honrras funebres.
Carmen
octubre 28, 2007 a las 12:33 am
estoy contigo carmen ,de esos otros cientos de «martires» la iglesia no se acuerda , o mejor dicho, no se quiere acordar,pero nosotros no les olvidamos
noviembre 22, 2007 a las 6:56 pm
Estoy de acuerdo con vosotras en que todos los «mártires» de la Guerra Civil deben ser respetados y recordados.
Ahora bien, la Iglesia Católica considera mártires exclusivamente a aquellas personas que fueron asesinadas por odio a la fe, sin oponer resistencia por amor a Jesucristo y perdonando a sus verdugos. Como es una institución soberana, independiente y con personalidad jurídica propia, está en su perfecto derecho.
Como es natural no se pueden considerar mártires -en términos canónicos- a todos aquellos que fallecieron por otras razones, o aquellos que no eran católicos y no creían en la Iglesia, y mucho menos a los que quemaron iglesias o asesinaron a católicos ejemplares como lo era Emilio.
Este hombre, con más de 80 años, fue sacado de su casa a disparos, recluido en el Cuartel y fusilado al día siguiente junto con D. Joaquín ante un ciprés del cementerio que, ironías de la vida, había plantado allí él mismo.
¿El motivo? Ir a misa y no respaldar la revolución socialista.
enero 24, 2008 a las 2:09 am
Arturo, acabo de entrar en esta página. Gran sorpresa para mí. Callado te lo tenías…A ver si se anima la gente a buscar noticias donde aparezca Olloniego. Es una buena oportunidad la de poder disponer de archivos digitales que tienen todo tipo de información.
De otro modo, esta noticia en concreto hay que considerarla en el contexto en que se produjo en aquella época. Hoy en día, cómo no vamos a rceordar a TODOS los mártires; lógico. De un lado y de otro y del de más allá. Pero no creo que este artículo se haya incluido aquí para crear polémica. Existen panteones ilustres y cunetas llenas de muertos de igual categoría. Ojalá nos vean desde arriba los unos y los otros.
Por otro lado, deciros que animo a seguir encontrando, que yo también me pondré a buscar cosas de mi pueblo, prometido. Un saludo.